La Informacion: Myrna y Osama sí sueñan con estudiar desde el campo de refugiados

A Myrna y Osama no hay nada que les guste más que ir al colegio. Durante meses, las atrocidades de Estado Islámico y las bombas impidieron que cogiesen los libros pero ahora, poco a poco, sus vidas vuelven a la normalidad. Lo hace en medio de la nada. En uno de los 23 campo de refugiados que las organizaciones internacionales han habilitado para los desplazados de la guerra en Mosul. Están a solo 60 kilómetros de distancia, pero allí, la vida vuelve a tomar forma, lejos de las atrocidades de los bárbaros.

"Me llamo Myrna, tengo 11 años. Me gusta la poesía y las ciencias. Cuando sea mayor, quiero ser abogada para defender los derechos de los niños o profesora", cuenta la pequeña en videoconferencia desde el campo de refugiados de Harsham en la ciudad kurda de Erbil, donde vive con sus padres y su hermano desde hace dos años.

Myrna huyó de Qaraqosh, una aldea cristiana próxima a Mosul, cuando los yihadistas se hicieron con el control de la ciudad y sembraron el horror entre los civiles. “De repente, un amigo de mi padre nos llamó y nos dijo que Estad Islámico había entrado en la ciudad. Empezaron las bombas y nos fuimos”, recuerda.

Desde que escaparon, en junio de 2014, han cambiado una y otra vez de hogar, hasta que finalmente llegaron al campo de Harsham donde ahora viven. A la casa prefabricada en la que vive con su familia aún le queda mucho para convertirse en un verdadero hogar, pero al menos le permite “ir a la escuela y ver a mis amigos”, que dice es lo que más le gusta. Cuando llueve, se forman barrizales entre los pasillos y en invierno el frío es lo más  duro, pero al menos es un lugar seguro para “jugar”, de nuevo. Myrna no quiere volver a su casa. La última vez que estuvo allí, todavía era visible el rastro de la destrucción. “No quiero ver mi casa en ruinas. Es muy doloroso”, insiste.

Con solo 14 años ya conoce el dolor, el sufrimiento y las consecuencias de la guerra. Aterrorizado y asustado, abandonó su casa en Mosul con sus siete hermanos y dos hermanas. “Estado Islámico empezó a matar y el terror inundó las calles”, cuenta desde del campo de Erbil. Osama perdió más de un año escolar por culpa de la guerra, pero ahora ya ha vuelto a estudiar. “Estoy en tercer curso y de mayor quiero ser médico para ayudar a la gente que lo necesita, igual que me han ayudado a mí”, asegura.

Este joven refugiado baila breakdance, nos lo muestra durante la videoconferencia desde Erbil, juega al fútbol y es fan del Real Madrid. Un niño como otro cualquiera pero sacudido por la guerra. “No puedo comunicarme con mis amigos porque no tengo con qué ni se cuál es su número”, relata. Aunque reside en un campo de refugiados, no es ajeno a los últimos comentarios del presidente Donald Trump y su última medida para evitar que los desplazado entre en EEUU: “no somos terroristas, somos todos seres humanos”, indica.

11 millones de personas necesitan ayuda en Irak 

La escalada de conflicto en Irak ha dejado alrededor de 11 millones de personas necesitadas de ayuda, la mitad de ellas niños. Mas de tres millones de ellas están desplazadas, la mitad son niños. Es por ello que hoy Unicef ha presentado hoy el informe "Acción Humanitaria para la Infancia 2017", que denuncia que uno de cada cuatro niños (535 millones) vive en países afectados por situaciones de emergencia, y ha señalado que las ayudas de las organizaciones deben estar orientadas "no sólo en el corto plazo sino al largo plazo."

El citado informe ha sido presentado en la Fundación Telefónica por Carmelo Angulo Barturen, presidente de Unicef Comité Español y que ha subrayado que la realidad de muchos niños es peor que cualquier ficción.

Por su parte, el coordinador de emergencias de Unicef Irak, Bastian Vigneau, ha recordado que lo primero que quieren las familias desplazadas es que se abran escuelas. “En lugares como Mosul, los niños se enfrentan a un nivel de violencia sin precedentes”, recuerda. Uno de cada seis niños en Irak está en riesgo de muerte por el conflicto con el Estado Islámico o de ser reclutado por los grupos armados. Además, volver será complicado porque "hay bombas en las escuelas, en los juguetes, en las paredes... Es peligroso regresar", subraya.

Para atender las necesidades educativas, sanitarias y psicológicas delos niños, Unicef hace el mayor llamamiento de fondos de su historia: 3.300 millones de dólares. Quieren ayudar a 81 millones de personas, la mitad, es decir, lo equivalente a la población de España, 48 millones, niños. Se fijan e tres países árabes Irak, Siria, Yemen, pero también hacen un llamamiento para no olvidar la situación en Chad, Nigeria, Nepal, Haití o Ecuador.

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